Yo sigo aquí,
en este aquí que pesa,
sin las respuestas claras
que ahora exijo:
de ese estar, por estar…
Mis olas van de vuelta
después de asomar sombras
y piruetas.
Sigo en mi río:
diáfano y tranquilo,
jugando a no permear
en la ribera,
mas que las notas tristes
de una noche
que me conjugó a cantarle
a las estrellas.
Y así, sin disimulos,
lanzándome de vuelta
a las nostalgias,
aposentó los sueños
de estar sola
sobreviviendo al eco
y las distancias.
Y sigo así:
sin límites del costo,
que tuvo alguna vez
sentirme viva
desde esta, mi epidemia,
siempre temblando
¡y, como siempre, alerta!