Yo
Yo

Yo

Yo, que hago mis horas 

según me siente bien…

Yo, que he llegado a los años 

que ya no tienen precio, 

o cuyo precio es caro. 

 

Yo, que he ido y venido 

trazando cada trazo, 

según las circunstancias

y el retraso o atraso. 

 

Yo, que inútilmente 

quiero alargar el tiempo, 

aunque sea un fracaso. 

Siendo aquella que acata

lo corto de las horas, 

o lo mal que me siento, 

o lo largo que llegan 

los años a mi cuarto, 

sugiriendo estrategias, 

motivando letargos.

Yo, que sigo en la vuelta, 

también en la venida, 

como siempre lo he hecho, 

en el yendo y viniendo 

de días transcurriendo; 

sólo espero, sentada, 

ver reducir mi cuerpo 

como suaves cenizas 

que marchan, rio adentro 

buscando los lugares 

perdidos en mis sueños…

 

¿Mi alma?

sólo espero que llegue, 

lo más pronto posible 

a reducir su peso.

Teniendo la importancia 

de las almas que viajan 

hacia lo más lejano 

de todo el Universo, 

quiero llegar ligera, 

transparente y ungida, 

hasta mi etéreo lecho.

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