Ya no es sólo pensar
lo que no fuimos
en la desesperanza
de haber sido,
agua para la angustia
en la senda que pasa,
visionarios de sombras
en airosos caminos
ciegos en el tumulto
de agravio y desafíos.
Cada cual con su historia
lacerante y profunda;
sin tender una mano
que aprisionara el tedio
que sin querer vivimos.
Ya no es sólo pensar
que ya nos queda poco
de lo que nos quisimos
como si de repente
borráramos las huellas
de estos pasos profundos
que juntos construimos,
y esta aspereza inútil
asonanta el espíritu
mancillado y tristísimo
de quien se siente herido
por cada rosa mustia,
por cada día perdido,
por lo que fue y no dimos,
por lo que nunca hicimos.
Ya no es sólo pensar
que nada nos unía
en este canto unísono
que inventamos cantar.
Tu con tu propia sombra,
yo con mi propio sombra,
sin darnos nada a cambio
de tanto que pudimos
¡tu me pediste tanto!
¡yo pedí demasiado!
Tu, vivir a tu modo
yo volar siempre en busca
de mis propios espacios.
Tu siempre ancla profunda
yo siempre vuelo raudo…
Ya no es sólo pensar
por qué la vida
trastoca con motivo
o sin motivo
una historia que ahora
pudiera ser distinta
y ya no es el dolor
lo que nos duele.
Deshilachando redes
nos perdimos
yo cercenando en ti
la fluidez del abrazo
tu cercenando en mí
mi pedestal de auroras
y suspiros.
Ya no es sólo pensar,
es la otra pena,
pena a la soledad
que nos condena
la inmensa deslealtad
que nos tuvimos.