Y el viento vuela
jugando entre los pinos.
Bailan, diciendo adiós,
las múltiples lancetas
en su vuelo febril
hasta la acera.
Siempre diciendo adiós
sin encontrar barreras.
Ya en el piso,
pretenden el danzar
entre pequeños brincos,
mientras las ramas
siguen diciendo adiós
en cada nuevo giro…
Arriba, en los tupidos brazos,
las palomas otean,
midiéndose los vuelos
y charlando,
con ese parloteo
tan viejo como sabio.
Las nubes, antes blancas,
se van tornando oscuras
y el cielo habla de aguas,
y el sol habla de esperas
detrás de cualquier nube
que le cubre la espalda,
adosando a las sombras
las horas que le faltan…