Alguna vez soñamos
con un mundo distinto,
donde toda la fuerza
del País fuera un mito,
para cualquier ajeno
al País que vivimos.
Y es que la Patria tiene,
lo mismo que hace siglos,
sonrisas de regalo,
un amor siempre nítido
y una victoria grande
que nos selle el destino.
Para la Patria grande
y, por la cual nacimos,
alguna vez soñamos
verla crecer hermosa
con dádivas y abrigo,
con sus frutos y frutas
vertiendo en nuestro cuerpo
la salud y el abrigo.
Alguna vez soñamos
que fuera primavera,
lo mismo que verano,
así es nuestra Tierra,
y entusiasmar al alma
con las gotas de lluvia
cubriendo nuestros pasos,
y, alegres los barquitos,
con su papel de líneas
iban a dar al río,
por la cuesta que pasa
desde arriba en el cerro
hasta el centro y la plaza.
Alguna vez soñamos
quedarnos para siempre
con la misma esperanza
que jugaba a esconderse,
pero la vida es otra
siguiendo sus etapas
con los juegos que mueren.
Heme aquí, largo giro,
con un pesar que pasa
lo largo del camino
que no será devuelta
y sueño sueños tontos
sin ninguna certeza
de ver mi tierra hermosa
lejana y siempre bella.