Sólo canto a la pena
que quisiera quedarse
anocheciendo presta
para cualquier alarde
que haga fugaz mi verso
cuando las sombras caen.
Sólo canto al abismo
que estremece mis aires
con recuerdos tan viejos
como la fe que cabe
dentro de tantas líneas
sin preguntar a nadie.
Sólo canto a la vida
con sus olas, que evaden
cualquier pregunta tonta
con el mismo desaire
que encuentra tu sonrisa
cuando el silencio evade
cualquier premisa tonta
volando en nuestros aires.
Sólo canto a la vida,
clamando soledades,
cuando las nubes cruzan
los íntimos lugares
en este mar que crece
sin olvidar detalles.
Sólo se que me marcho
sin límites o alardes,
a cualquier tierra firme
que a mis pasos agraden,
sin la amada tertulia
contigo y tus pesares.
Sólo se que me quedo
prendida en los alardes
de encontrar esa musa
que vuela entre mis aires,
acompañando búsquedas
por todos los lugares,
en ese ir y venir
que cubren soledades.