Si algún día me abres
las puertas de los cielos,
regálame sonrisas
para espantar mi miedo.
Hazme escuchar plegarias
que transmitan los ecos.
Ayúdame a limpiar
el alma, sin pañuelos.
Viví mi fe en tu fe,
sin pedir, sin recelos
y esperando vivir,
más allá de los sueños
bendice mis angustias
y perdona mis anhelos.
Si pequé,
hazme pintar auroras
con todos los colores,
redescubrir los salmos
y calmar los dolores.
Dejame cantar suave,
así, para alegrarme,
una canción tan dulce
¡que mis temores calme!
Si algún día lograra
ver las puertas del cielo
camina junto a mi,
perdona mis anhelos.