Puedes cantar al hombre
con un canto ceñudo,
que no altere las viseras
de la opinión de prensa.
Pero, para acabar
con las verdades tristes
bastará la alegría
de la entrega,
un mar vistiendo juntos
las sagradas consignas
obligando a callar
las antiguas mareas.
Todos los hombres juntos
reclamando justicia
junto a pobres de espíritu
y a pobres sin conciencia
o pobres sin moral
que se sientan de vuelta;
porque hay que juntar bríos
de brazos resurrectos
en esta marejada de protestas.
Se cubrirán de Patria
las voces del camino
y brillará un sol bonito
tras la cuesta.
Podemos, con nuestra propia siembra,
cocinar el manjar
de la Patria posible
en cada huerta.
Puedes cantar, si quieres,
ese himno que hermana
con los más oprimidos
del planeta.
No dejemos morir el desafío
de sentirnos los dueños de la tierra
y caminar muy firmes el camino
de construir futuro en cada senda.
Puedes cantar al hombre
porque el canto
se encargó de endulzarnos
la certeza
de tener Patria para nuestros hijos,
sembrando nuestra Patria en toda América.