Nada que explicar,
compartir, compilar.
Frases que se repiten,
sonrisas decadentes,
movimientos que emulan
lo que ya no se siente;
con letras que desdicen,
que niegan o que mienten.
Nada para elaborar
las nuevas fantasias
en acopio de lluvias
y retardadas rimas.
Nada para el entonces
y los cuandos;
porque ya no se hilvanan
los consabidos verbos
en esperados diarios.
Para un glosario,
nada
que implique lo que siento
en un texto que aburre
evadiendo secretos…
Y los secretos fluyen,
más allá de los retos
de la vida y la ruina
de las ansias y el resto…