Para la poesía
no parece haber tiempo
en éste tiempo que transcurre
tan obstinadamente…
No parece haber brillo,
cuando el brillo está en todo.
No parece haber ecos,
cuando silban los árboles
llamando nuevas hojas.
No parece haber cauces
cuando el agua te llena,
con la húmeda inquietud
de las mareas.
No parece haber vino
cuando tiemblan los labios
ansiosos del elíxir
que los llena.
No parece haber signos
de la inmensa natura
en el estoicismo
de los pasos que andan
sin entender el círculo
eterno que los lleva.
No parece haber paz
en el cruento desafío
de la guerra.
No parece haber entrega
en el avance insomne
de seres que se acercan.
No parece haber vida
en el grito primigenio
que la engendra.
Cuando no hay poesía,
no existe la esperanza
para la vida eterna;
Sin embargo…
Para todo está el tiempo,
menos para la poesía;
pero,
la poesía no necesita tiempo,
siempre está allí,
mirándonos,
latiendo,
presintiendo,
esperando…