Nada Más Triste
Nada Más Triste

Nada Más Triste

Nada más triste

que el largo despertar

de las palabras,

cuando un adios

te marca y te consagra

a esa risa perdida

del amigo de siempre

en la batalla.

 

Nada más triste

que le llanto derramado

por amores o vicios

del áspero pasado,

relegando contigo manuscritos,

llamadas inconclusas y deseos

que se crecen al ritmo

de las horas

y te niegan la paz

en los desvelos.

 

Nada más triste

que saberte triste

a través de las horas

y las tantas rutinas,

que alargan el pesar

y te marginan

a esa paz que se siembra

y, siempre viva,

mantiene la altivez,

la calma y la rutina.

 

Nada más triste

que esconder las horas

en la página en blanco,

que resiste,

cualquier palabra

que te viene al vuelo,

cualquier deseo,

que siempre, muere triste…

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