Desde la vastedad interior
de mi propia libertad cohibida,
oigo voces que gritan
la libertad del alba.
Ahora,
en el vaho recóndito
de este, mi propio ser
ya se avizora
la pálida bujía de las horas
en la vigilia exacta.
Trémula se predica
en el ir y venir
de eternas olas,
la prometida paz
que no encontrara
y que en todo murmullo
apareciera.
Libertad, paz,
entrelazadas ambas
en el eco que escucho
y mezquino se niega
a la verdad que escucho.
¿Por dónde va la paz
que antes buscara?
¿En qué rumbo sin fin
se fue perdiendo
para luego renacer
en llamaradas,
la gloriosa libertad
de que me hablaras?
¿A dónde fue la lucha
sin el premio
que en todas las regiones
se gritara?
¿Miedo a la libertad?
Seguramente es lo primero
que se siente,
cuando se va saliendo
del letargo…