Deseo,
hacer un canto marginal.
Un canto donde ni haya tristezas,
ni adversión, ni alegrías.
Un canto hecha para cantar
cuando todo esté bien,
cuando las horas pasen
sin madurar nuestros sentidos.
Cuando las olas se lleven,
solo aquello que deben arrastrar
y nada más.
Cuando la tarde esté muy quieta,
tan quieta,
como una Virgen en posesión
de toda la quietud imaginable.
Un canto hecho para cantar
cuando los niños duerman,
con un sueño tranquilo y sosegado.
Cuando el padre regrese apacible del trabajo
y recueste sus canas
sobre el regazo bueno de la madre.
Cuando todo esté bien,
cuando nada perturbe
el silencio que exista,
y solo una oración
se dibuje en los labios.