Madrina
Madrina

Madrina

Debí contarte

de las largas horas

que esperaba encontrarte,

planeando tu visita

y no venías.

Ahora no vendrás

porque te pierdo.

 

Sin llamarla,

la muerte llegó a ti,

sola, tranquila,

sin perturbar tu sueño

antes del alba.

 

Llegó como el ladrón

que no consigue

huéspedes que se opongan

en la casa.

 

Y parece mentira,

tu, que para el hablar

fuiste tan contundente,

que tenías tu público,

adicto a ti

como buena docente,

que te querían sin más

por ser auténtica,

te mueres así,

sola,

te mueres de repente

sin avisarme antes,

sin que pudiera verte.

 

Te marchaste madrina

sin otra información

a que atenerme.

Pero me cuesta tanto

el olvidarte

que prefiero pensar

en alguna estrategia

que me permita verte.

 

Si es que se juntan

los que nos morimos

guárdame un puesto allá

para encontrarnos

y contarnos más cosas

de las que no supimos.

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