La Vida Me Enseñó
La Vida Me Enseñó

La Vida Me Enseñó

La vida me enseñó,

que, con el tiempo

perecen los dolores

más agudos.

Todo se vuelva en tí

con matutinos

repiques de campanas

que, alguna vez, nos llaman

para tender amarras.

 

La vida me enseñó

que los recuerdos

son monedas que tiras

a mansalva

y una a una va dando

lo que cuesta o costaba

en este trajinar de madrugadas

cuando todo se pierde

tras los sueños,

y sólo la alegría

se alegra y queda salva.

 

La vida me enseñó

que nada nuevo

transcurre sin los lazos

de rutinarias fallas.

Que el todo, es aprender

saltando a vuelos

que impliquen conocer

adónde están las fallas

para ese despertar

que aún aguarda el alma.

 

La vida sólo marcha 

tan eterna y cansina

y tú, tan sólo vas 

¡sin imponerte nada

que cambie la rutina!

Si las olas de cambio

ya riman con tu rima.

La vida es sólo eso:

¡cuando la paz te inspira!

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