La Libertad no es tuya,
la Libertad no es mía,
es de todas y todos;
es la llama infinita
que no perece nunca.
En las luchas, se alza
y se hace llama
sin cubrirse los ojos permanece
rompiendo la oscurana.
Cuando se pierde,
hurga entre los postigos
de las almas cerradas
para ver si se encuentra
y nunca se amilana.
Recorre los caminos
que son más solitarios,
mientras reza los rezos
que aprendió de pequeña
con su venia y su canto.
Y, siendo el horizonte,
se junta con la brisa
para, desde todos los pueblos,
abrazarnos más fuerte.
La Libertad es de todos,
¡y es la Libertad de siempre!
y es Libertad que emana
de todas las vertientes,
naciendo más humana,
más nuestra y más fuerte…