Vas hacia la boda
de nácar, de oro
emprendida
con tu traje largo
claro y distinguido,
pondrás una nota
de esplendor y brillo
a la noche nupcial,
serás el símbolo
de la belleza
plana y decidida,
pondrás también
hermosas rosas
en tus manos,
y en tu espíritu
otra rosa de amor
cuajará entre suspiros,
serás ya la señora
y en tus ojos
y en tu risa
mi niña buena
me dirá:
– ya no es lo mismo,
– ya crecí,
– estoy amando,
– me espera el desafío,
de pasar por la vida
amando y esperando
que nos amen lo mismo.
Yo te veré partir
con lágrimas felices
y la gran convicción
de que he cumplido,
que seguiré cumpliendo
tan pronto necesites
de mis mimos,
o de algún cuidado,
o de algún consejo,
o de algunos besos,
que te dirán siempre,
que siempre
y mientras yo viva,
y tenga la suerte
de ser tu mamá,
cada sueño tuyo
será un sueño mío,
cada angustia tuya
la mía será
¿qué deseo?
felices, muy felices
aventuras,
nietos hermosos como tu,
que no marchite nunca
tu alegría,
que tu mayor tesoro
sea el amor que des
y el que seguro
recibirás a cambio
y años, muchos años
compartiendo el futuro.