Hoy he visto caer
un mundo de hojas,
a los pies de los árboles.
Los troncos van quedando
desnudos de consuelos.
Las hojas, que cayendo,
danzan danzas,
caen tranquilamente
sobre la paz del suelo.
Otras, se atreven a volar
a más distancia;
esas van hacia el río
y acompañan su marcha
con un vuelo ligero.
El viento, cada vez más frio
y más certero,
sigue moviendo hojas
a su libre albedrío.
Las hojas,
cada vez más audaces
siguieron con la brisa
hasta otros parajes;
oculto y a la sombra
del nítido paisaje.
Hoy he visto caer
un mundo de hojas,
irrevocablemente unidas
a mis años, mis rimas,
¡como una vespertina paradoja!