Hoy me dió por sentirme
pequeñita y anciana
al mismo tiempo.
Hice un gran ramo
con todos mis lamentos
y hasta sentí dolores
ya olvidados
en el límite usual
de los recuerdos.
Y el día,
contemplando mi duelo,
le dió por un llorar
que no termina,
con sus gotas cayendo
sobre la superficie
de las aguas,
y todos los lamentos.
Hoy el día está así:
tan gris como me siento,
y no hay nada que cambie
la vendimia de lluvia
cayendo de los cielos,
grises también,
como si así quisieran
plegarme a las batallas
de mis tantos lamentos…
La brisa, mientras tanto,
dejó de mover hojas,
mientras silva,
esa canción tan triste
que recuerdo,
de ausencia y de viajes,
de adioses y de duelos.
Hoy es el día gris
que no esperaba,
removiendo las penas
que ahora tengo,
en esa eterna oleada
de lánguidos recuerdos
que me dan por pensar
en tan lejanos tiempos:
pensando en río y mar,
sonrisas y lamentos…