Es este día gris
que no me deja
permutar mis deseos
con mis quejas.
Ya parece jugar
con la avalancha
de los gritos de lluvia
sobre la acera ancha.
Yo, pretendo olvidar
cada memoria triste
y ella, con su tristeza,
cada una desviste.
En un caleidoscopio
de memorias y rimas,
van cayendo las gotas
una a una en rutina.
Mientras las gotas lavan
secretos de sus viajes,
las aves se apresuran
a ocupar los ramajes.
Y el tiempo ya no sabe
si es tarde o es temprano
en la vereda oscura.