En blanco y negro
los lustrosos sueños
se quemaron ayer
en la porfía.
Hubo un sonido fuerte
de trompetas
meciendo el aire
de la madrugada;
anticipando
voraces llamaradas
en que los cantos de ayer
se quemarían.
No fueron necesarios los sepulcros,
la fuerte lluvia
se llevó los frutos
de todo aquel pasado
que dolía.
En blanco y negro
se cerró una vida
que vivió sin conciencia
y sin consignas.
Miramos sus partículas
impresas,
en la onda total
de la avaricia.
Mientras el pueblo avanza
su marcha libertaria
y el mañana se vuelca
hacia la vida,
en blanco y negro
se murió un destino
sin saber que hace tiempo
no nos pertenecía.
Lo miramos curiosos
y sin culpas,
exhalando los últimos suspiros.