Cayó en desgracia tu amor,
cuando las nubes
cerraron su concéntrico mensaje
en un dar y tomar
de tonos vivos,
a los tonos cobrizos
de la tarde.
Cayó en desgracia tu amor
buscando otra manera
de componer el ramo de azucenas
que estaba en el cristal, entumecido.
Solo sentí la ráfaga,
el aullido,
del olor que despide
lo que ha muerto.
Cayó tu amor, profundo,
en la embestida
de todas las verdades semiocultas,
en un tropel de pájaros que vuelan.
Cayó sin que miraras,
sin que te dieras cuenta
de los mensajes vívidos
que enviará.
Cayó tu amor
como quien va a alegrarse
en una de esas fiestas trasnochadas
donde el vino y la música te embriagan,
y no sales del llanto y de la queja.
Cayó tu amor
con todo el vitalicio
sentido que le diste a las entregas.
Quedó en tus manos la alianza,
anticipando
lo roto de una unión
que antes te uniera.
Tratando de vivir a tu manera,
se te cayó el amor
sin que lo oyeras…
Y no lo oíste,
a pesar del bullicio que te deja…