Y Por Mucho Que Quieras
Y por mucho que quieras, no lloran las riberas de los ríos perdidos y no hay cantar de pájaros en los nidos vacíos. Y no hay otros pasos que aquellos concebidos por grandes ilusiones …
versos incluidos en Añoranzas
Y por mucho que quieras, no lloran las riberas de los ríos perdidos y no hay cantar de pájaros en los nidos vacíos. Y no hay otros pasos que aquellos concebidos por grandes ilusiones …
¡Esta soy yo! ¡La que no tiene ganas de oscurecer sus canas, la que canta a la vida lo mismo ayer que hoy! La que vive dispersa, y su mundo da vueltas con las mismas …
Te deslindo de mí. ¡Vaya proeza, de proteger mis sueños, mis anhelos, de mirar, tras de tí, la luz del cielo, lo claro de la aurora que comienza! Me deslindo de tí, como si …
Mi tierra es ancha y morena colmada de cocoteros donde baila un canto negro al son de faldas y tambores dominando los senderos con la alegría que siempre cargan los negros por dentro. Mi …
Sueño feliz, el sueño que no ha sido más que un impulso fino de los astros en esa gran final de los abrazos que alcanzan a nacer según los pasos, del tiempo y la rutina. …
¡Con qué furor se dicen las palabras que callas cuando tu cuerpo niega los silencios del alma! ¡Con qué furor evades detenerte en el tiempo cuando tus miembros piden el tranquilo desaire! ¡Con qué furor …
Sin cantos para alegrar esa pesada estadía, sin el rumor de oraciones que aun a diario te bendigan. Sin tus últimas palabras para fechar tus heridas, cuando la tierra fue manto encubriendo la mentira. …
Abandonando en las ramas el fragor de mi agonía vuelo mis vuelos sin prisas, oigo canciones tardías, desdiciendo el desde siempre, rescatando mis porfías con la tristeza que nunca desespera de ser mía. Es …
Dispersa y fragmentada como una barca rumbo a la deriva, desprendida al final de sus orillas, entre olas que avanzan en su ruta sin permiso y sin pausas que mitigan, este absurdo doblegar de alas, …
Como siguiendo las voces de las aguas mi barca triste sigue la rutina en su camino hacia la mar que extraña y culminará de alientos la vigilia. En el vasto cubil de las estrellas, …
Los árboles tienen espíritu lo aprendí en la casa grande donde lloran las mantras por las tristes soledades justo a las seis de la tarde con el soplido del llanto y los tantos desencantos. …
Escribiré mis propios epitafios para luego oirlos en tu boca. Ya no podrá llorar, mi alma rota ni vendrán a buscarme tus agravios. No dejaré mis palmos sin aliento deleitándome el viaje hacia lo aciago …