Brindo por ti, por mi,
por todos los presentes
en este casi ilógico optimismo
de mirar las verdades
frente a frente,
alternándose a pasos de domingo.
Dicen las consabidas frases,
yo las oigo,
sin mi recalcitrante antagonismo,
y me pongo a mirar
las galas que mostramos,
a veces repetidas, disfrazadas
de alguna cosa más,
tal vez por despistarnos.
Pero nos conocemos suficiente
para no permitirnos el engaño.
Estos trapos usados año a año
hablan de las costumbres prematuras
que tuvimos ayer,
con las premuras
de apenas presentarnos,
pero, reconocidas ya, somos solo
esa piel que madura y hace estragos.
Ya las viejas costumbres y osadías
solo nos dan para pensar en otros días
jóvenes y fugaces que pasamos.
Brindas,
tu encanto tan usado,
se lo llevo, entre rafagas, la prisa
dejándonos cansancio y convicciones
a tiempo de sonrisas.
Ya no seremos más
los antiguos cantores
de bolero y rancheras combinados.
Algunos de los nuestros,
se ha marchado.
Nuestro mundo afectivo pego un grito,
tras todas las renuncias que vivimos.
Paso la vida,
somos los testigos
de que la vida pasa, así,
de cualquier modo,
de que la vida pasa así,
sin preguntarnos.