Aquí
Aquí

Aquí

Aquí tengo el altar

donde aquietar las alas

que se venzan cansadas

de caminos,

entre esas madrugadas

sin esperas,

claudicando a los nuncas

del destino.

Aquí tengo una dadiva

en vigilia

para que los anhelos

se adormezcan

después de ese fragor

que da la lucha

que nunca desestimas.

Aquí tengo una voz

para cantarte

cuando todos tus quieros

anochezcan

y tu boca sellada

se acostumbre

a no decir requiebros

que me llenan.

Aquí tengo el poder

de compartirme

llenándote de luz

sin que amanezca.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

RSS
Follow by Email
WhatsApp