Antes de ser yo misma
ya era alondra.
Antes de pertenecerme
ya había sido
una nada feliz,
mi cuenco de agua
vació y sin sedientos
pájaros que tornaran
mi agua amarga.
Algún hermoso frailejón
sin fríos
alguna hoja recogidita
evadiendo tormentas.
Antes de ser yo misma,
nada.
Como para despistarme
en el encuentro.
Antes de ser yo misma,
miraba hacia otros dedos
doblegando migajas
para los pocos pájaros
que no se habían ido.
Antes de ser yo misma,
el mismo canto triste
llamándome, inconcluso,
claudicando.