Acá,
ya nada pasa,
sin que poseas las claves.
Aguijón y mandato
dentro del mismo orden.
Cabizbaja me quedo
ocultando zarpazos,
para dejar bien claro
sin libertad, mis actos.
Siendo yo quien dirige
este escribir tan largo,
no entiendo cuánto pesa,
dentro de mi letargo
el escribir cansino,
la angustia, el desarraigo,
la entrega de los sueños,
que llegan enquistados
dentro de mi disculpa,
mi miedo y desacato,
por seguir escribiendo
cualquiera fuera el caso.
Acá,
todo es normal:
tu mandas, yo obedezco,
saltándome el obstáculo.