A Mi Padre
A Mi Padre

A Mi Padre

Tu me diste la lana

para hilar esos hilos,

con tu propia semilla

tu me hiciste en grandeza

en bravura y en bríos,

tu amasaste la brea,

modelaste siluetas,

con una horma tan tuya

que yo sentí tan mía.

Me miraba en tus ojos

y era la misma brisa

soslayando los míos

y la misma cadencia

racional del espíritu

y la misma certeza,

con los mismos instintos,

compartiendo los tiempos

en el quehacer de siempre

y en la misma faena

nadie pudo dar más

dando tan poco tiempo

ni ser tan recordado

cuando paran los años

y aún siento mi espíritu

anexado a tu espíritu

pues no logró la muerte

separarnos.

¡Es lindo!

porque a pesar del tiempo

y de la muerte misma:

¡yo te sigo queriendo,

yo te sigo añorando!

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