¿A dónde voy,
silente,
con mi antiguo ostracismo,
defendiendo un acaso
y eludiendo un seguro
camino entre corrientes,
evitando los muros
que me otorgan detalles
en mi afán y mi apuro?
¿A dónde voy,
sí el nunca,
me marca en nuevos pasos
las posibles rutinas,
los loables aplausos
y las risas ocultas
que ocupan el espacio?
¿A dónde voy,
sí siempre,
descubre mis fracasos
y entre calles y ríos
desmembré mis ocasos
en un poder, ya nunca,
deliberar el cuando
reconocer fronteras
que reciban mis pasos?
¿A dónde voy,
sí nunca,
pude marcar mis límites
entre alguna frontera
y el sueño que le brinde
sentimientos y metas
que le sean posibles?
¿A dónde voy,
sí siempre,
seguiré siendo libre?