Despedida por mil rayos,
como muerta,
entra la otra fase de mí
y mis profundas huellas.
Sobresaltada en todo
lo que explique mi queja,
moribunda profusa
de un mar que nunca deja
de mostrarme sus ayes
cuando me siento vieja
y la audacia me invita
a sentir cada pena.
Despedida de mí,
cualquier indicio
urga en el malestar
de todos los conflictos,
Y hay audacia de pasos
que ya nunca encadenan,
hay profusión de líneas
que alguna parte llegan,
imprimiendo en mis líneas
la misma sed, la puerta,
hasta donde los sueños
en consabida fuerza,
baten sus olas tristes
en mi orilla desierta.
Y se que no estoy sola
cuando vengo de vuelta,
entre mi ultima ola
y mi hambre de respuestas.
Van surgiendo las notas
de mi triste protesta
diseñando vaivenes
que ya nunca se muestran,
mas que a mi propio credo
y a mi sed, siempre alerta.