Cada palabra nace
de un silencio preciso:
acusador, voluble,
airoso, alegre, timido.
Y la tristeza siempre
le urge a la palabra
deshacer el encanto
buscando los motivos.
Y los motivos urgen;
y aún, sin perseguirlos,
cuesta mucho coraje
deshacer en palabras
el mundo que sentimos.
Y el silencio te abarca
rodeando tu destino…
ver, oir y callar:
todo para ti mismo.
Soñando cada ola,
siguiendo el mismo ritmo,
alabando el silencio
que, unidos, construimos…