Se han perdido de mi paso
esas sendas,
turbadas
por el monte insistente,
las mariposas multicolores
que antes me acompañaban hasta el río
en un revuelo de domingos,
de campaña política,
blandiendo al aire
colores y consignas,
el alegre bullir de diferentes alas,
el trepidante cantar de los pericos,
las espigas rebeldes
que,
estremecidas de brisas,
se tocan mansamente.
El vaho de ese olor a tierra buena
que adormece mi espíritu
y lo llena,
el verde-azul transparente
de las aguas que pasan
diciéndote las cosas
para que las recuerdes,
la vieja escuela
en cuyas viejas aulas
solía deleitarme
pintando
o haciendo poesía.
Se han perdido de mi paso,
y aún consigo
tenerlas para siempre
en mi recuerdo
y pienso que algún día
recobraré la senda
que se quedo escondida
como un juguete viejo
entre mis fantasías.
Se han perdido de mi paso,
mas, sin embargo,
yo las llevo conmigo,
todavía…