En el ejercicio vital
de estar despierta,
fui sosteniendo letras
y se fueron formando
las palabras.
Unas hablan del canto
pregonero
haciéndome decir
algún te quiero,
poniéndole ilusiones
a mi canto.
Otras, traviesas,
hablan de exorcismos
batallando en el lago
de ostracismo
que hacen girar
mi vela y tu mutismo
en un sin fin de guerras
endiabladas.
Algunas otras
me hablan de las sendas
caminadas por mi
en otras vidas,
cuando cándidamente
me envolvia
en palabras fugaces
que clamaban
por toda mi vigilia
y mi energía.
Otras, en cambio,
me abren el camino
para un sueño liviano
y matutino,
recuperando fuerzas
de desvelos,
en un dejar volar
todos mis miedos…