La noche se me vino
sombreando las palabras
en un abrir y cerrar
de los mansos cocuyos.
Tu trajiste la tarde
vaciada en tu chaqueta
y yo escribí tu nombre
mil veces en mi agenda,
como desactivando el paroxismo
que no le quise dar
a mi tristeza.
Amor amordazado
que tanto viento agita
y tanto celo peina,
¿dónde te me escondiste?
¿en qué instante preciso
quedaste así imperfecto,
sin esa perfección lánguida
que te dice
lo bella que amaneces,
lo bella que te acuestas?
Amor amordazado
pon,
muy lejano,
el confín inextinguible
de las diarias reyertas.
Vente solo de noche
como si no esperaras
que,
estando resurrecta,
amagara en mis lazos
la amada cabellera
la noche se me vino,
sombreando las palabras,
traía el unicornio
de las cosas inciertas.
Se me hizo un nudo manso
que se fue deshaciendo
tan solo con pensarte
en mi ribera,
y sin querer queriendo
hice gala de la noche
que arme en mi pensamiento.
Amor amordazado,
desata la dulzura,
deja el amor andar,
deja las riendas sueltas
que el potro sin mordaza
de mis sueños
galopa en el estero
de tu aliento…