Desde allá,
desde donde la vida
se rellena en miserias,
haciendo caso omiso
de todos los conflictos,
te compongo esta muestra
descomponiendo entuertos
en la evasiva norma
de verme descubierta,
Mirándome a mí misma.
Cuando cantan las voces
un himno taciturno
y te llevo a mi espalda
para olvidar al mundo,
concentrándome en ti
como una abeja
que relame el dulzor
que tu piel siempre drena,
te compongo esta muestra.
Cantan en ti la dicha
y la esperanza diarias,
lloran en mi las penas
sin nacer,
que me alcanzan.
Y te canto, imprecisa,
desde allá de no sé dónde,
Sin saber lo que espero
de ti, ni por qué canto.
Desde donde la vida,
siempre eterna,
se centró en un minuto
sin esperar respuestas.
Yo formulo preguntas
como quien anda a tientas
y me abrazo a mi misma
mitigando la espera.