Y por si no fuera
para mi lo mismo,
encuentro los versas
cual si fueran míos
y olvido lo pronto
que llamé al principio:
las tantas tristezas,
los tantos olvidos
que hay en ese bolso
de mis sacrificios,
juntando quimeras
desde los principios
de hadas que duermen
diseñando oficios
de llamar al verbo
para el sacrificio.
Y es esa la causa
de tantos motivos,
andariega y trágica
como un laberinto
que yace dormido
con tantos conflictos
que emanan del mismo
oculto motivo
de sentirme triste
desde los principios
de esa lluvia clara,
llorando conmigo.
Un poco aplacando
lo que ya he sufrido
por culpa o sin culpa
de los sacrificios
de seguir clamando
un mundo perdido.