Me acostumbré a cargar
mi mochila de sueños,
mi justa pesadumbre,
mi ansia de momentos,
mi ilusión de fronteras,
mi carpeta de sueños,
y mi hambre de versos.
Me acostumbré a llevar
mi loca fantasía
logrando, cada dia,
amanecer sin miedos
por lo que da la vida,
por lo que son tan plenos
los gratos sentimientos.
Me acostumbré a llevarte
en cada pensamiento.
Tu siempre fuiste parte
de todo lo que siento.
Eres mi paz, mi risa,
mi amor y mi consuelo,
¡y el más grande dilema
de cada pensamiento!